El pasado 25 de mayo El Mundo daba el siguiente titular:

 

Noticia El Mundo

 

Y hace unas 48 horas el periodista Josep Pedrerol realiza una interesante entrevista en exclusiva a Cristiano Ronaldo para su programa “Jugones”. La pregunta fue clara y directa:

 

“En el tema Hacienda ¿estás tranquilo?”

 

Su respuesta, si solo nos quedamos con sus palabras, fue contundente:

 

“Yo muy tranquilo, la verdad que sí, muy tranquilo, muy muy tranquilo, sé que esas cosas se solucionarán con la mejor solución, así que yo estoy bien”

 

Veamos el momento:

 

 

¿Qué nos está diciendo su comportamiento no verbal?

 

¿Confirma o contradice sus palabras?

 

Tengamos en cuenta que las palabras las pensamos, las elegimos y las pronunciamos; pero nuestra mirada, los gestos, la postura, incluso la manera de utilizar esas palabras, pueden descubrir lo que verdaderamente sentimos.

 

Pues bien, en el presente caso, coinciden varios indicadores propios de una posible falta de confianza en su afirmación:

 

  1. LA MIRADA. Comencemos por la primera reacción al escuchar la pregunta: quita el contacto visual directo al periodista, y su mirada es totalmente descendente, hacia el suelo, una reacción habitual que se asocia a la vergüenza, tristeza, culpa, preocupación… dependerá del contexto.

  1. ¿AFIRMA PERO NIEGA A LA VEZ? Tal vez lo que fue su reacción corporal más llamativa: afirmar con sus palabras que está tranquilo mientras, a la vez, parece negarlo con su cabeza. Cuando se produce una contradicción, una incoherencia, entre palabras y gestos, resultan más creíbles los segundos que no controlamos, que se nos escapan sin ser conscientes de ellos.

  1. INQUIETUD POSTURAL. Para estar tan “tranquilo” como dice, su mente le hace ladearse y moverse en el asiento sin parar. Este tipo de movimientos en la silla los solemos hacer cuando nos sentimos incómodos. Aquí podríamos preguntarnos si es con el periodista, con la entrevista o con la pregunta. Me decanto por la tercera opción, dado que no advierto señales de disgusto o molestia ni hacia Pedrerol ni en general hacia la entrevista; ahora bien, cuando escucha la pregunta y comienza a responder, el cerebro parece decir al cuerpo: “levántate y vete”.

  1. REFUERZOS VERBALES. Cuando no confiamos en lo que decimos, una reacción frecuente consiste en recurrir a lo que denominamos “refuerzos de credibilidad”, esto es, repetir varias veces la misma respuesta de manera innecesaria. En nuestro caso, podríamos advertirlo cuando dice: “Yo muy tranquilo, la verdad que sí, muy tranquilo, muy muy tranquilo…” La palabra “tranquilo la repite 3 veces, y la palabra “muy” en otras cuatro.

  1. LENGUAJE DE DISTANCIAMIENTO. Y por último, cuando algo nos preocupa, nos ofende, en resumen, no nos sentimos indiferentes ante ello (en un sentido negativo), no lo mencionamos y así nos distanciamos de ello, lo sustituimos por palabras sin ningún contenido emocional. En nuestro caso, podríamos advertirlo cuando afirma: “…sé que ESAS COSAS se solucionarán con la mejor solución…”

Saquen las conclusiones ustedes mismos, la mía es que no me parece tan tranquilo como afirma, lo que, por otra parte, me parece normal cuando Hacienda llama a la puerta.

 

De este análisis que no se deduzca si ha podido o no cometer alguna irregularidad con Hacienda, serán los organismos competentes quienes deberán decirlo.

 

Solo pretendo llamar la atención de la importancia de nuestro lenguaje no verbal. Conocerlo y practicar la observación y escucha, más allá del puro significado de las palabras, nos va a dar un valioso plus de información.

 

La comunicación es como un gran iceberg, podemos creer que solo existe la superficie helada que se ve a simple vista, o zambullirnos en un universo de comunicación mucho más amplio y completo. Exige conocimientos y mucha práctica. No conozco nada interesante que no se consiga sin esfuerzo, pero garantizo que valdrá la pena.