EL TEMBLOR DE MANOS EN EL ORADOR. CONÓCELO Y EVÍTALO

Los temblores en un orador son una reacción fisiológica que, a nivel comunicación no verbal, pueden causar un efecto negativo tanto para él como para su mensaje. Transmiten desde inseguridad a nerviosismo, miedo o incluso algún problema de salud. Las posibilidades son variadas y, como vemos, ninguna buena.

Observemos al presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, como resulta patente su temblor. Y tengamos presente que nos encontramos con un profesional de la palabra curtido en mil batallas dialécticas.

Nadie estamos a salvo de que esto lo advirtamos en nosotros mismos.

Y el gran problema es que nosotros nos damos cuenta y, al hacerlo, podemos comenzar un círculo vicioso terrible: tiemblo – lo veo – me pongo nervioso – tiemblo más – lo veo… y hasta el infinito.

Ahora bien, tengamos en cuenta que los tan temidos temblores de manos también pueden nacer de no haber descansado, llegar deprisa y corriendo al acto, cualquier situación de nerviosismo incluso ajena a la intervención, la emoción del momento, o la propia naturaleza del orador, que hay quienes sus manos son de tendencia natural a temblar, vamos que, en su caso, no les aconsejaría dedicarse a robar panderetas.

Así que, tal y como explico en mi curso especializado CLAVES PARA COMUNICAR Y CONVENCER, minimicemos los riesgos del temblor, al menos de que se hagan evidentes. ¿Cómo?

  • CON SEGURIDAD. En uno mismo y en la materia de la que se habla.
  • FUERA ELEMENTOS DELATORES. Los folios son el mayor enemigo de un orador, recomiendo sustituirlos por pequeñas fichas de cartón, que al ser más sólidas permanecerán más firmes.

Y si hay que leer folios se dejan en la mesa y los leemos de ahí, no mantenerlos en el aire.

Por esto que estoy contando, dije de la Princesa Leonor en algunas de sus lecturas públicas con folios en mano sin el más mínimo temblor y a su edad, que «ole por ella».

La Princesa Leonor ofrece este viernes su primer discurso publico a la edad de 13 años durante la Ceremonia de Entrega de los Premios Princesa de Asturias 2019 en el Teatro Campoamor de Oviedo. Asisten sus padres, los Reyes de España, Felipe VI y Letizia Ortiz, junto a su hermana, la Infanta Sofía. © Alberto R. Roldan / Diario La Razon 18 10 2019

El vaso de agua también puede lanzar señales de temblores porque según lo subimos hasta nuestra boca se ve la superficie del agua bailar, mejor será utilizar una botellita de agua, si no queremos acabar sosteniendo con ambas manos el vaso.

  • ACCIONES PREVIAS. Abrir y cerrar las manos unas 15 veces antes del acto ayuda a que luego no tiemblen: “Truqui” de profesor de oratoria. Los ejercicios de relajación siempre resultan útiles.

Familiarizarse con el entorno antes del acto ayuda a que el cerebro se encuentre más cómodo cuando toque hablar allí. Y ensayar nuestra intervención suma confianza en lo que vamos a exponer.

Para concluir, nunca olvidar que, si además de las manos, se ve que todo tiembla… es un terremoto, así que a ponerse a salvo cuanto antes 😊

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