Pedro Sánchez acaba de dirigirse a España para informar de la posición de su gobierno en relación con el conflicto entre EEUU/Israel con Irán.
Ya sabéis que yo no entro al estudio del contenido de la declaración, sino exclusivamente a lo que su comunicación no verbal me transmite.
Mis conclusiones son las siguientes:
-1- SIN QUERER SER PREGUNTADO POR LOS PERIODISTAS: A muchos ciudadanos nos gustaría preguntarle dudas o inquietudes sobre el tema o sobre su propia explicación, pero no tenemos acceso directo a él, quienes sí lo tienen son los periodistas. Ha decido que no pregunten.
Nos encontramos con un mensaje en el que Sánchez dice lo que quiere, pero que puede no coincidir con lo que quieren saber los españoles, dado que se les ha impedido preguntar a través de sus periodistas.
-2- EL VESTUARIO ELEGIDO: chaqueta azul, camisa blanca y corbata roja. ¿Os suena? Es el vestuario favorito de Trump.
Sin lugar a duda que su mensaje no ha sido de acercamiento a Trump sino todo lo contrario, pero sí que el canal de su apariencia, importante también en comunicación no verbal, le acerca a él. ¿Coincidencia?


El mensaje que podría estar lanzando, de no tratarse de una coincidencia, en las cuales no creo a este nivel, es el siguiente: No estoy de acuerdo con lo que has hecho, pero no quiero que me veas como un enemigo. De hecho, en ningún momento ha pronunciado su nombre.
-3- CON LAS BANDERAS DE ESPAÑA Y EUROPA QUE LE ARROPAN: El mensaje es muy claro, hablo en nombre de mi país, de España, pero somos Europa. Para que nadie lo olvide.
-4- LOS GESTOS REFLEJAN CONVICCIÓN: No ha estado estático, algo habitual en quien puede estar forzando un mensaje en el que no cree, ha acompañado adecuadamente con sus manos los mensajes que expresaba. Ello me lleva a creer que Sánchez sí está convencido de su mensaje.




-5- SIN EMOCIONES: Convencido sí, pero afectado emocionalmente por lo que dice casi nada. El “casi” lo comento en el siguiente punto.
No he advertido activaciones musculares en su cara que habrían sido bastante coherentes con lo que ha expresado, como de tristeza, enfado, desprecio, asco… No olvidemos que estas activaciones son involuntarias y ni él ni nadie las podemos frenar cuando la emoción se siente con intensidad.
-6- EL MOMENTO DEL DESPRECIO: Este es el “casi” al que me referí antes. Sí que he advertido una microexpresión de desprecio (ascenso lateral del labio por una de sus mejillas) en un momento que, por ello, destaco, al decir lo siguiente: “…Algunos dirán que estamos solos en esta esperanza, pero tampoco es verdad…”

Lo que más impacto parece que le produce de todo su mensaje es cuando se defiende de la crítica que pueda recibir por la soledad de su decisión respecto a otros países. Esto sí que le hace despreciar a quien así opine. Es como si pensara algo así: “Podemos estar solos pero en posesión de la razón, aunque nadie nos quiera entender”

