Hace unos minutos ha concluido la comparecencia ante los medios de comunicación de Leire Díez.
Nos ha dejado algunos puntos muy destacados desde su comunicación no verbal:
1 – LLEGA ANTES, MUCHO ANTES
Con la boca abierta nos ha dejado a todos los que esperábamos su comparecencia cuando ha llegado media hora antes y se ha sentado donde iba a dar su comunicado, esto es, ante las cámaras.
Yo no creo que haya sido una situación accidental, si ella hubiera querido aparecer más o menos puntual, la solución habría sido tan sencilla como pedir al coche que le trasladaba que diera unas vueltas hasta la hora prevista, que eran las 10 de la mañana según ella misma especificó.
Creo que su objetivo ha sido transmitir valentía. «Que vean que ni me escondo ni llego a la hora, doy el discurso y me marcho», esto considero que ha debido de pensar.
Lo que coincide con su última frase: «Ni soy fontanera ni cobarde».
Lo habría confirmado del todo si permite a los periodistas hacer preguntas y no se limita a transmitir un mensaje. Por aquí flaquea su valentía.
2 – MUY TRANQUILA
Lo más normal habría sido verla nerviosa en esos momentos previos que han durado mucho. Su lenguaje corporal le delataría dado que, gran parte del mismo, se filtra al exterior por nuestra cara y nuestro cuerpo.
Lo que yo he advertido es calma por los siguientes 5 detalles:
- No he visto expresiones faciales de miedo. Os recuerdo que son automáticas e incontrolables.
- No he apreciado miradas de huida. Cuando el cuerpo no puede huir, es la mirada la que huye.
- Tampoco gestos tranquilizadores con sus manos. Aunque aquí sí tengo que decir que la gran cantidad de micrófonos en la mesa me limitaba la visión.
- No apretaba labios por tensión.
- Y tampoco la he visto beber agua. El estrés provoca sequedad de boca y lo normal es beber para volver a la normalidad.
3 – ELIGE EL COLOR BLANCO
Ya sé que sus pantalones eran blancos y con colores llamativos, pero lo que el plano de la cámara recogía era el blanco de su blusa. Un color asociado a la inocencia y a la pureza.

4 – UN MENSAJE MUY INTERIORIZADO
La mayor parte de su mensaje lo ha leído, lo que siempre resta en espontaneidad y, en consecuencia, reduce la carga emocional que pudiera sentir en cada momento.
No obstante, la lectura ha sido correcta, bien en los tiempos y bien en el énfasis hacia aquello que más le interesaba destacar.
Ahora bien, cuando algo de lo que decía era especialmente importante para ella, levantaba un momento su mirada hacia los asistentes, arrugaba la frente (esto nos sale para remarcar algo), contundencia en la voz e incluso en alguna ocasión, repetía dos veces el mensaje. Un ejemplo ha sido al expresar que no no actuaba en nombre ni representación de nadie.

5 – EL INSTANTE DEL LATIGAZO EMOCIONAL
Hay un momento en el que su cerebro ha lanzado a su rostro una microexpresión de asco, arrugando la nariz con elevación del labio superior; ha sido al decir que no es ni fontanera ni cobarde. Estas expresiones dirigidas hacia ella le provocan repugnancia.

CONCLUSIÓN
Considero que ha llevado muy bien preparado su mensaje, lo cual no quiere decir ni que sea verdadero ni falso, sino que ha hecho bien sus deberes. Lo de llegar media hora antes… si quería impactar y general aún más expectativa, lo ha conseguido. Ha estado tranquila hasta aparecer Aldama. Y como estoy seguro de que en esta historia, que me tiene muy «enganchado» habrá más momentos de análisis… ¡os espero!
Las imágenes las he obtenido en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=wG9SwCWLrNY&ab_channel=LibertadDigital


Muy interesante la analítica.
También me ha llamado la atención su vestimenta, mientras que ayer, cuando acudió a la calle Ferraz, su vestido era rojo…
Gracias como siempre!!!
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